Para ser biólogo se necesita estudiar... bueno sí, pero más que eso, hace falta dedicación, perseverancia y auto-motivación. En esta ocasión, me dirijo a los estudiantes de biología, a aquellos que están buscando su norte, el eslabón perdido, el tema clave que los haga trascender, saben qué, solo permanezcan constantes con sus objetivos, cultiven sus habilidades, hagan lo que más le gusta.
Cuando entré en biología, no había otra cosa que quisiera más, que ir un entrenamiento de campo. Estaba iniciando tercer año de la carrera, cuando mi papá me preguntó qué iba a hacer con mi vida, cómo iba a llevar esa carrera, hacia dónde quería apuntar. Yo le respondí, quiero aprender sobre ornitología "aves", yo espero aplicar a lo que sea que haya en Google y competir por becas y poder participar en cuanto taller se me presente, yo lo que tengo son ganas de aprender!
Fue así, como apliqué y me aceptaron en el curso de Introducción a las Investigación de Campo, del Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian en el 2007. Fue un curso bastante completo y para mi sorpresa íbamos a tener un taller de aves!!! mi mayor felicidad, casi no pude dormir esa noche, esa fantástica sensación cuando sabes que tus propósitos se empiezan a cumplir.
| Grupo de Chicas Gigantes y los instructores, Gamboa, Panamá, Agosto 2007 |
Ese día, nos levantamos muy temprano, aún estaba oscuro, había que poner redes, yo nunca había visto redes de niebla, fue toda una experiencia. A medida que amanecía, me dije, lo mejor que me pudiera pasar es que un Momoto Coroniazulado cayera una red, eso me haría muy feliz, era mi ave favorita, la que admiraba tanto en el jardín de mi casa. El asunto es que, un grupo y yo fuimos a hacer la ronda, y Zaz!!! el Momoto!, casualidad?, buena vibra? poderes mentales?, no sé que fue, pero lo que sí sé, es que era mi momento, un camino hacia la ornitología estaba por empezar.
| El Momoto y yo, mi momento |
